Manantial entre arenas

  • Rafael Delgado

Alberto Calderón P.

Oriundo de la bella ciudad de Córdoba, en nuestro estado, una región llena de matices de esmeralda. Lugar donde a lo largo de la historia han surgido hombres y mujeres destacados por la heroicidad de sus actos en las refriegas de lucha independentista y revolucionaria. Sobresalientes en la política, la ciencia y las artes como es el caso de uno de los mejores escritores del siglo XIX Rafael Delgado.

Nació el octavo mes, el día 20 del año 1853, hijo de una familia de holgura económica, conservadora y de principios católicos muy firmes que apoyaban al grupo de Santa Anna, por lo que viendo el avance de los liberales que ponían en riesgo su integridad y bienes es que deciden trasladarse a la ciudad de Orizaba, lugar paradisiaco donde al pie del cerro del borrego paso gran parte de su vida.

Fue tal su amor por la naturaleza y los bellos paisajes de esta región en el centro de la geografía veracruzana que el mismo bautizó su narrativa con el nombre de Villaverde y describió sus paisajes en muchas de las páginas de sus escritos.

A la familia no le sirvió de gran cosa su cambio de residencia ya que parte de sus bienes los perdieron en los años de inestabilidad entre las facciones que pretendían el control político y social de la zona, convirtiéndose a la clase media la familia Delgado Sáinz. Dejando finamente plasmado en su obra Los parientes ricos donde recrea las pugnas entre los liberales masones y los católicos conservadores. Con un estilo costumbrista muy de la época y con tintes relistas es como el escritor cordobés no obsequia este momento de su vida.

Algunos de sus biógrafos y especialistas nos dicen que manejaba con tal precisión la pluma pareciendo plasmar una imagen fotográfica en sus textos, siendo también muy agudo al escudriñar entre la falsedad y la verdad; entre lo bueno y lo malo, la hipocresía y la franqueza como lo ejemplifica en varios pasajes de su novela La calandria.

Amante desde muy joven de las letras por las que conoció a los clásicos universales de la filosofía y la literatura europea estos últimos los leía en su lengua original ya que contaba con los conocimientos del idioma inglés, francés e italiano, Rafael Delgado fue un hombre muy instruido, su educación la realizó casi por completo en la pluviosilla –así bautizó a la ciudad de Orizaba-, en donde cursó la preparatoria y la carrera de profesor en el Colegio Nacional de la ciudad, en donde se convierte en docente durante 18 años impartiendo las cátedras de literatura e historia.

En el año de 1884 decide viajar a la capital del país para continuar su formación literaria llegando a formar parte de la Academia de la Lengua Española, apenas siete años estuvo ausente de su estado ya que su precaria situación económica lo hace retornar a seguir impartiendo clases de literatura y español en la ciudad de Xalapa.

Amigo del excelente escritor José López Portillo y Rojas quien al ser gobernador de su estado natal Jalisco, invita a Rafael Delgado para que forme parte de su gabinete para dirigir el Departamento de Educación. Cargo que desempeña durante casi dos años, alejándose de la función pública debido a un viejo padecimiento y retorna a Orizaba. en 1914. Una enfermedad bronquial lo debilita aunado a una profunda depresión debido a la invasión norteamericana en Veracruz lo lleva a la muerte ese mismo año 1914.

Dejó un gran legado que enriquece el acervo cultural de nuestro estado con sus novelas, poemas y cuentos. También lo hizo con la pintura con trazos precisos nos acercó a los paisajes mexicanos. Algunos de sus críticos cuestionan su admiración por Maximiliano a quien llamó Príncipe y su simpatía por los conservadores, pero debemos tener en cuenta las circunstancias de su formación, esto no le resta mérito a su obra compuesta de: Mi vida en soledad (1879); Antes de la boda (1899); La calandria (1890); Angelina (1894); Los parientes ricos (1901); Historia vulgar (1904); Lecciones de literatura (1904); Lecciones de geografía histórica (1910); Mi única mentira ; Himno a Nicolás Bravo y Sonetos (obra póstuma 1940).

Hombre consagrado a las letras, gran lector, excelente escritor, destacado maestro por más de treinta años, difundió el costumbrismo y realismo como los mejores exponentes de habla hispana en el siglo XIX.