Quehacer Tuxtleco

  • ¿Falso nacionalismo?
  • Oportunidad de una verdadera unión.

San Andrés Tuxtla

David de Guadalupe Guzmán Absalón

El pasado 20 de enero tomó posesión como Presiente de los Estados Unidos Donald Trump, quien desde campaña ha amenazado a México con una serie de acciones para construir un muro, terminar con tratados internacionales de comercio y deportar a los migrantes que se encuentran viviendo en el país del norte, entre otras cosas, provocando la zozobra entre muchas personas de uno y otro lado de la frontera.

Sin embardo, se dice que las crisis son oportunidades para hacer cosas grandes, eso sin lugar a dudas se ha visto en el despertar de un nacionalismo inusual, en el que se han dado una serie de cadenas de fraternidad que han provocado que personas que no se tenía pensado se unieran para tratar de enfrentar la situación que se vive en el país y que ha generado tantos comentarios.

Este nacionalismo también ha sido comentado por diversos grupos a favor y en contra, ejemplo de ello, es la serie de cadenas que se han publicado en las redes sociales, exhortando a los usuarios a cambiar su ícono personal por una bandera mexicana, lo cual ha empezado a ser criticado, publicando cosas en contra.

Como ejemplo se dice que ha sido orquestado por un partido político que ostenta los colores de la bandera nacional, buscando posesionar a ese instituto partidista para las elecciones del 2018, siendo verdad o mentira, están pidiendo cambiar la bandera por el escudo nacional, tratando de crear una identidad que una como mexicanos, pero que no se preste a suspicacias de “complots” partidistas.

Lo cierto es que debe aprovecharse esta oportunidad pero bien, pidiendo que no se compre a las empresas norteamericanas asentadas en el país, pues esto podría desencadenar otros problemas como que estos establecimientos cierren y con ello se terminen miles de empleos, lo que no convendría una crisis mayor, al grado de crear un colapso a la ya endeble economía de los ciudadanos.

Por el contrario se debe promover la unidad, esa que desdichadamente a pesar de lo que se diga no existe, pues unos caminan por un lado y otros por otro, lo que provoca entre otras cosas que cuando unos se manifiestan los otros los critican y viceversa, pero no se unen como una nación, muy extensa por cierto, con más de ciento diez millones de habitantes y que sigue creciendo.

Este nacionalismo que se propone, debe tener un compromiso de todos, evitar la corrupción, trabajar, hacer las cosas diferentes, motivar a las nuevas generaciones a continuar con prácticas leales y hacer que el país verdaderamente cambie, y pueda enfrentarse a las “grandes” potencias, pues se tienen varios ejemplos en el país, como la defensa que Ignacio Zaragoza, su ejército y los indios zacapoaxtlas, que se enfrentaron al “ejercito” más poderoso del mundo.

Si bien es cierto que no se trata de enfrentarse en una guerra, si es necesario que desde las trincheras del trabajo de cada uno, se logre hacer un frente común y de esta manera cambiar lo que se ha hablado constantemente de México, que es un país de corrupción, falta de trabajo y problemas, pero que puede superarlos.

Porque México es grande y puede salir avante con los problemas que se enfrenten, los muros no deben ser obstáculo para no hacer las cosas bien, por el contrario deben ser motivo para mejorar cada día, y para lograr sacar adelante al territorio con el compromiso de todos sus habitantes.