Eso somos

El hombre tierra fue, vasija, párpado
del barro trémulo, forma de la arcilla,
file cántaro caribe, piedra chibcha,
copa imperial o sílice araucana.
Pablo Neruda

María del Carmen Delfín Delgado

Barro, pulpa de la tierra, convertido en dioses por las manos indígenas, savia terrestre con figuras cotidianas: platos, jarros, cazuelas, comales; el árbol de la vida es el reflejo de tu esencia endurecida en los hornos de los artesanos. Los alfareros penetran en tu profundidad brotando las figuras que embellecen el entorno. Notas como canto de aves emanan de las flautas, gritos sonoros nos lanzan las campanas y los silbatos cantarines hechos con tu piel, sueltan su voz. Pasta ancestral, tierra y arcilla, regalo del planeta que da textura a los sueños y presencia a nuestro legado, barro blanco, negro y rojo colorean el lenguaje de tu gente con el bruñido, vidriado y alisado, colorido o quemado.
Se dice que somos hijos del maíz, pero también del barro, del material milenario que prodiga la tierra desde miles de años atrás, donde la imaginación se mezcla con la cosmogonía haciendo materiales los conceptos filosóficos de nuestro origen; figuras, montículos y máscaras como representación del mito, de la razón de ser y estar aquí y en el inframundo. También somos hijos del barro porque Jesucristo nos formó del polvo de la tierra y sopló su aliento para darnos vida (Génesis 2:7), así llevamos en la sangre la esencia de esta amalgama desde la creación.
En el libro sagrado de la cultura Quiché (Popol Vuh), los dioses formaron al hombre de barro pero resultó débil y se deshacía (tal vez barro crudo), después de madera y finalmente de maíz. En la mitología china, la diosa Nüwa en el sexto día de la creación del mundo, formó a hombres y mujeres salpicando gotas arcilla del Río Amarillo con un carrizo. El poema babilónico Enuma Elish menciona que los dioses Enki y Marduk crearon a los hombres amasando el barro con su propia sangre para que estuvieran al servicio de ellos. Para los griegos Prometeo creó a los hombres con arcilla, y Atenea, admirada por su obra, les dio el hálito divino. En la cultura sumeria se habla de la diosa Aruru como creadora de un ser divino, se cuenta que humedeció sus manos y tomando arcilla formó a Enkidu, adversario de Gilgamesh.
Jnun (el que modela) es una de las divinidades mas importantes en la cultura egipcia, para ellos él modeló en su torno de alfarero un huevo de donde nacería la luz solar dando vida al planeta y a los humanos. Más tarde destruyó el aparato poniendo una parte de éste a cada mujer como regalo divino, para que diera vida sin necesidad de su intervención.
El barro ha sido resguardo desde el inicio de la civilización, ha cobijado entre brazos convertidos en muros a ricos y pobres procurándoles calor y frescura, brindando protección a su fragilidad ante invasores, depredadores y de la propia naturaleza embravecida en su momento. Con inigualable belleza da forma a los recintos donde la vida se desenvuelve día a día, nuestro hogar que es el nido de la familia, donde recibimos educación y donde laboramos.
Vasija de ceremonia, contenedor de líquidos sagrados que emanaron de la naturaleza y del hombre mismo al encerrar en su interior el corazón palpitante del sacrificado. En la copa de los reyes la uva brota enmarcado el poder, en el cáliz bendito la sangre de Cristo renace para nuestra redención.
mcarmendelfin@hotmail.com

¿Te imaginas que tu próximo móvil fuera transparente?

Fuente: Internet tuexperto La saga de películas de James Bond siempre ha mantenido una ventana al futuro a través de los gadgets imposibles de los que hacía gala el agente británico en sus historias. Desde un jetpack hasta un BMW por control remoto y un Aston Martin invisible. Todos nos reíamos entonces, pero, como hemos […]